Introducción
Después de más de 20 años participando en procesos de transformación, trabajando con Directores Generales, Equipos Directivos y Mandos Intermedios he llegado a una conclusión:
El éxito no depende únicamente de la tecnología que implantamos, sino de la capacidad ejecutiva de la organización para convertirla en mejores decisiones, mejores formas de trabajar y mejores resultados.
Como Interim Manager o Fractional, especializado en proyectos de transformación digital y de Inteligencia Artificial, trabajo precisamente en el espacio que existe entre el resultado que la dirección quiere conseguir y la capacidad real de la organización para convertirlo en decisiones, acciones y resultados.
Mi forma de entender la transformación parte de una idea sencilla: la tecnología crea posibilidades, pero son las organizaciones las que producen resultados.
Las siguientes ideas resumen la forma en la que entiendo y abordo una transformación.
1. La tecnología nunca ha sido la parte más difícil de una transformación digital
Una transformación no se produce cuando una empresa implanta una nueva tecnología, sino cuando sus directivos y equipos consiguen utilizarla para cambiar cómo toman decisiones, coordinan áreas, gestionan procesos y generan resultados.
La Inteligencia Artificial vuelve a plantearnos este mismo reto, pero a una velocidad y escala mucho mayores.
Hoy podemos automatizar tareas, analizar información, generar informes, desarrollar aplicaciones y aumentar significativamente la productividad, pero,
¿Ese aumento de productividad está mejorando realmente los resultados de la empresa?
Hacer más rápido una tarea no significa mejorar un proceso. Optimizar un departamento no garantiza mejorar el rendimiento global. Y disponer de más tecnología tampoco implica tomar mejores decisiones.
Podemos tener organizaciones tecnológicamente avanzadas y, al mismo tiempo, seguir teniendo dificultades para coordinar áreas, gestionar procesos de principio a fin o trasladar esas mejoras a la cuenta de resultados.
Por eso mi trabajo empieza en las áreas de negocio.
En entender cómo funcionan realmente los procesos, dónde se toman las decisiones, qué áreas intervienen, dónde aparecen las reacciones al cambio y qué debe cambiar para conseguir un impacto tangible.
La tecnología, incluida la Inteligencia Artificial, viene después.
Pero empezar por las áreas de negocio no significa separar Negocio y Tecnología.
Una vez definido qué queremos conseguir, ambos deben formar parte del mismo proceso de transformación, compartir propósito, comprender las consecuencias de sus decisiones y asumir una responsabilidad común sobre el resultado.
Porque cuando Negocio define y Tecnología simplemente ejecuta —o cuando Tecnología avanza según sus propios criterios— la desalineación acaba trasladándose a los procesos, las decisiones y los resultados.
Negocio y Tecnología no necesitan estar simplemente alineados. Necesitan avanzar con el mismo rumbo.
La Capacidad de Ejecución determina cuánto podemos hacer. La Capacidad Ejecutiva determina si todo ese esfuerzo nos lleva al resultado correcto.
2. De la estrategia al resultado: el papel de las decisiones
Una parte fundamental de cualquier transformación ocurre lejos de la tecnología.
Ocurre cuando directivos y mandos intermedios convierten la estrategia en decisiones, prioridades y acciones que afectan cada día al funcionamiento de la empresa.
Y es precisamente ahí donde aparece uno de los principales problemas de muchas organizaciones:
La falta de coherencia organizativa en la toma de decisiones.
Cada responsable puede tomar decisiones razonables desde la perspectiva de su área y, aun así, el conjunto de esas decisiones no conducir a la organización hacia un resultado común.
Esta coherencia también es crítica entre Negocio y Tecnología. Quienes conocen el proceso, el cliente y el resultado esperado no pueden decidir de forma separada de quienes deben convertir esas necesidades en nuevas capacidades digitales y tecnológicas.
La velocidad de ejecución de los proyectos importa. Pero sin coherencia en las decisiones, también podemos llegar más rápido al lugar equivocado. Es necesario mantener un rumbo coherente con la estrategia.
La creciente complejidad del negocio y la aceleración provocada por la Inteligencia Artificial hacen que esta capacidad sea todavía más importante.
3. De la Transformación a la Capacidad Ejecutiva
Una organización puede ejecutar muy bien y aun así no alcanzar el resultado esperado.
La diferencia está entre hacer bien lo decidido y asegurar qué decisiones, prioridades y acciones mantienen un rumbo común.
La Capacidad de Ejecución responde a:
¿Somos capaces de hacer lo que hemos decidido?
La Capacidad Ejecutiva plantea algo más amplio:
¿Somos capaces de mantener alineadas nuestras decisiones y nuestra ejecución con el resultado que queremos conseguir?
En organizaciones cada vez más complejas, no gana quien más hace, sino quien mantiene mejor alineadas sus decisiones y acciones con un objetivo común.
4. Cómo trabajo sobre esta capacidad
No utilizo una metodología única porque los problemas de transformación rara vez pertenecen a una única disciplina.
Durante mi trayectoria he combinado diferentes capacidades en función del problema empresarial que debía resolverse:
- Transformación Digital e IA, dirigiendo programas y conectando las iniciativas tecnológicas con objetivos concretos de negocio.
- Integración entre Negocio y Tecnología, creando un marco compartido de objetivos, decisiones y responsabilidades que permita mantener el foco en el resultado durante todo el proceso de transformación.
- Portfolio de iniciativas, priorizando recursos y esfuerzos según su contribución esperada a los resultados.
- Gestión del Cambio, trabajando con equipos de negocio y tecnología para convertir decisiones en nuevas formas de trabajar.
- Liderazgo y mandos intermedios, reforzando el nivel de la organización donde estrategia y ejecución deben encontrarse.
- Procesos de negocio end-to-end, contribuyendo a que la optimización de un departamento repercuta positivamente en el rendimiento global.
- Alineación transversal, facilitando decisiones cuando diferentes áreas, objetivos y responsabilidades deben converger.
- Ejecución y resultados, conectando transformación, operación y cuenta de resultados.
No se trata de implantar más herramientas, aplicar una nueva metodología o lanzar más iniciativas.
Se trata de conseguir que estrategia, personas, procesos, Negocio y Tecnología trabajen como un único sistema orientado a resultados.
Porque después de más de 20 años trabajando en transformación, mi conclusión es sencilla:
La complejidad ya no es el problema. La coherencia sí.
5. Conclusión:
Como resumen de los puntos anteriores podría concluir que transformar no consiste únicamente en decidir hacia dónde queremos ir. Consiste en conseguir que toda la organización mantenga ese rumbo hasta alcanzar el resultado.